Desde el comienzo de la historia de la informática, la programación de computadores se ha convertido en una disciplina por derecho propio. Los primeros sistemas de programación, que utilizaban conexiones eléctricas realizadas con cables sobre tableros móviles, fueron rápidamente sustituidos por otros que se apoyaban en métodos cada vez más sencillos y que, en consecuencia permitieron alcanzar niveles más altos de complejidad.